Una Foto, Una Historia
Llevaba 40 minutos en posición baja, cámara apuntada a la línea de llegada, esperando.
No sabía exactamente quién ganaría ni en qué segundo. Pero sí sabía que cuando cruzara, el rostro lo diría todo — el alivio, el dolor, la euforia. Leí el ritmo de la carrera, calculé la distancia y anticipé el momento unos dos segundos antes de que ocurriera.
Eso no es suerte. Es lectura. Es anticipación. Es saber que la foto ya existe — solo tienes que estar en el lugar correcto cuando el mundo la revele.
















































